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España: todo sobre la caza y la pesca, noticias, foro.

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2 March 16:48

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Red desmantelada por furtivismo en la Sierra Tejeda, Almijara y Alhama

La Guardia Civil ha desarticulado en Andalucía una red organizada dedicada al furtivismo en pleno Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, un enclave protegido que se extiende entre Málaga y Granada. La operación, bautizada como Venatus, ha sido desarrollada por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Comandancia de Málaga y pone fin a una actividad ilícita que afectaba a una de las poblaciones de cabra montés más emblemáticas del sur peninsular. Inicio de la investigación: hallazgo de cabras monteses decapitadas La investigación comenzó tras el descubrimiento de varios ejemplares de cabra montés (Capra pyrenaica) decapitados en el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo. Este tipo de mutilación es habitual en el furtivismo orientado al comercio ilegal de trofeos, ya que las cabezas y cuernos de los grandes machos pueden alcanzar precios elevados en el mercado negro. A partir de este hallazgo, los agentes centraron sus esfuerzos en determinar si existía un grupo organizado que actuaba de forma coordinada dentro de espacios incluidos en la Red Natura 2000, donde la caza está estrictamente regulada. Actuaciones en zonas protegidas y métodos empleados Según la Guardia Civil, los investigados aprovechaban la época de celo —cuando los machos se vuelven más visibles y vulnerables— y la complicada orografía del parque para realizar incursiones al atardecer. Su objetivo eran machos adultos de entre 12 y 16 años, ejemplares clave para la estabilidad genética y demográfica de la especie. Durante un operativo nocturno en la zona de Maro, los agentes interceptaron a los sospechosos. En el interior del vehículo localizaron un rifle de precisión desmontado y oculto en una mochila, lo que reforzó la hipótesis de que actuaban de manera organizada y con planificación previa. Las diligencias señalan que el grupo operaba sin realizar las comunicaciones obligatorias y falsificando documentación relacionada con recechos, una práctica que buscaba encubrir la procedencia real de los animales abatidos. Uso fraudulento de precintos y documentación cinegética La investigación determinó que los implicados utilizaban su condición de socios en distintos cotos para obtener precintos y permisos correspondientes a terrenos situados fuera del parque natural e incluso fuera de la provincia de Málaga. Con esta documentación pretendían justificar la posesión de los trofeos ante posibles controles, alegando que las piezas habían sido cazadas legalmente en otros lugares. Sin embargo, las pruebas reunidas por el Seprona, con apoyo de la guardería de la Reserva Andaluza de Caza, demostrarían que la actividad se desarrollaba dentro del espacio protegido y que las actas de rececho eran falsificadas de forma sistemática. Los tres investigados se enfrentan a presuntos delitos contra la fauna, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal. Las diligencias han sido remitidas a la Fiscalía de Medio Ambiente de Málaga y se ha solicitado la retirada de sus licencias de armas. Impacto del furtivismo en la cabra montés y en los ecosistemas andaluces El caso vuelve a poner el foco sobre el impacto del furtivismo en los espacios naturales protegidos. La cabra montés es una especie emblemática del arco mediterráneo andaluz y un recurso cinegético de gran valor económico y ecológico. Según datos de la Junta de Andalucía, la población de cabra montés en la región ronda los 50.000 ejemplares, pero su distribución es irregular y algunas subpoblaciones muestran signos de regresión debido a enfermedades, presión humana y caza ilegal. Los machos adultos de gran tamaño —precisamente los más codiciados por los furtivos— cumplen un papel esencial en la estructura social y genética de la especie. Su eliminación selectiva puede alterar la dinámica reproductiva y reducir la calidad genética de las futuras generaciones. Aumento del furtivismo en España: un problema creciente En los últimos años, el furtivismo ha experimentado un repunte en varias comunidades autónomas. Informes del Ministerio para la Transición Ecológica señalan que los delitos contra la fauna han aumentado un 12 % en la última década, especialmente en zonas de difícil acceso donde los controles son más complejos. En Andalucía, el Seprona realiza cada año más de 20.000 inspecciones relacionadas con actividades cinegéticas y medioambientales. Solo en 2024 se tramitaron más de 600 denuncias por infracciones vinculadas a la caza ilegal, lo que evidencia la magnitud del problema. La importancia de reforzar la vigilancia y la gestión cinegética Expertos en conservación subrayan que la lucha contra el furtivismo no solo requiere vigilancia policial, sino también una gestión cinegética responsable, la colaboración de los cazadores legales y la concienciación social. Los cotos de caza regulados generan ingresos, empleo rural y contribuyen al control sanitario de las poblaciones silvestres, pero su actividad se ve perjudicada por quienes actúan al margen de la ley. La operación Venatus se suma a otras actuaciones recientes que buscan frenar el deterioro de los ecosistemas mediterráneos y proteger especies que forman parte del patrimonio natural andaluz.

Red desmantelada por furtivismo en la Sierra Tejeda, Almijara y Alhama

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Hugo López

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Red desmantelada por furtivismo en la Sierra Tejeda, Almijara y Alhama

Red desmantelada por furtivismo en la Sierra Tejeda, Almijara y Alhama La Guardia Civil ha desarticulado en Andalucía una red organizada dedicada al furtivismo en pleno Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, un enclave protegido que se extiende entre Málaga y Granada. La operación, bautizada como Venatus, ha sido desarrollada por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Comandancia de Málaga y pone fin a una actividad ilícita que afectaba a una de las poblaciones de cabra montés más emblemáticas del sur peninsular. Inicio de la investigación: hallazgo de cabras monteses decapitadas La investigación comenzó tras el descubrimiento de varios ejemplares de cabra montés (Capra pyrenaica) decapitados en el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo. Este tipo de mutilación es habitual en el furtivismo orientado al comercio ilegal de trofeos, ya que las cabezas y cuernos de los grandes machos pueden alcanzar precios elevados en el mercado negro. A partir de este hallazgo, los agentes centraron sus esfuerzos en determinar si existía un grupo organizado que actuaba de forma coordinada dentro de espacios incluidos en la Red Natura 2000, donde la caza está estrictamente regulada. Actuaciones en zonas protegidas y métodos empleados Según la Guardia Civil, los investigados aprovechaban la época de celo —cuando los machos se vuelven más visibles y vulnerables— y la complicada orografía del parque para realizar incursiones al atardecer. Su objetivo eran machos adultos de entre 12 y 16 años, ejemplares clave para la estabilidad genética y demográfica de la especie. Durante un operativo nocturno en la zona de Maro, los agentes interceptaron a los sospechosos. En el interior del vehículo localizaron un rifle de precisión desmontado y oculto en una mochila, lo que reforzó la hipótesis de que actuaban de manera organizada y con planificación previa. Las diligencias señalan que el grupo operaba sin realizar las comunicaciones obligatorias y falsificando documentación relacionada con recechos, una práctica que buscaba encubrir la procedencia real de los animales abatidos. Uso fraudulento de precintos y documentación cinegética La investigación determinó que los implicados utilizaban su condición de socios en distintos cotos para obtener precintos y permisos correspondientes a terrenos situados fuera del parque natural e incluso fuera de la provincia de Málaga. Con esta documentación pretendían justificar la posesión de los trofeos ante posibles controles, alegando que las piezas habían sido cazadas legalmente en otros lugares. Sin embargo, las pruebas reunidas por el Seprona, con apoyo de la guardería de la Reserva Andaluza de Caza, demostrarían que la actividad se desarrollaba dentro del espacio protegido y que las actas de rececho eran falsificadas de forma sistemática. Los tres investigados se enfrentan a presuntos delitos contra la fauna, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal. Las diligencias han sido remitidas a la Fiscalía de Medio Ambiente de Málaga y se ha solicitado la retirada de sus licencias de armas. Impacto del furtivismo en la cabra montés y en los ecosistemas andaluces El caso vuelve a poner el foco sobre el impacto del furtivismo en los espacios naturales protegidos. La cabra montés es una especie emblemática del arco mediterráneo andaluz y un recurso cinegético de gran valor económico y ecológico. Según datos de la Junta de Andalucía, la población de cabra montés en la región ronda los 50.000 ejemplares, pero su distribución es irregular y algunas subpoblaciones muestran signos de regresión debido a enfermedades, presión humana y caza ilegal. Los machos adultos de gran tamaño —precisamente los más codiciados por los furtivos— cumplen un papel esencial en la estructura social y genética de la especie. Su eliminación selectiva puede alterar la dinámica reproductiva y reducir la calidad genética de las futuras generaciones. Aumento del furtivismo en España: un problema creciente En los últimos años, el furtivismo ha experimentado un repunte en varias comunidades autónomas. Informes del Ministerio para la Transición Ecológica señalan que los delitos contra la fauna han aumentado un 12 % en la última década, especialmente en zonas de difícil acceso donde los controles son más complejos. En Andalucía, el Seprona realiza cada año más de 20.000 inspecciones relacionadas con actividades cinegéticas y medioambientales. Solo en 2024 se tramitaron más de 600 denuncias por infracciones vinculadas a la caza ilegal, lo que evidencia la magnitud del problema. La importancia de reforzar la vigilancia y la gestión cinegética Expertos en conservación subrayan que la lucha contra el furtivismo no solo requiere vigilancia policial, sino también una gestión cinegética responsable, la colaboración de los cazadores legales y la concienciación social. Los cotos de caza regulados generan ingresos, empleo rural y contribuyen al control sanitario de las poblaciones silvestres, pero su actividad se ve perjudicada por quienes actúan al margen de la ley. La operación Venatus se suma a otras actuaciones recientes que buscan frenar el deterioro de los ecosistemas mediterráneos y proteger especies que forman parte del patrimonio natural andaluz.

2 March 16:48

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